Presidente del Consejo, Directores Generales, Delegada de
Hacienda y Administración pública, mi querida hija, amigos y
compañeros: mi más sincero agradecimiento por acompañarme en el día
en que, de manera oficial, tomo posesión del cargo de Directora de
la Agencia Estatal Antidopaje.
Y mi agradecimiento particular al Presidente del Consejo
Superior de Deportes: por haber depositado en mí la confianza para
liderar este nuevo proyecto: por creer que puedo asumir la
responsabilidad y los retos que conlleva dar renovado impulso y
dimensión a una nueva Agencia Española Antidopaje; y por haberme
trasladado en todo momento la garantía de independencia que sus
competencias y funciones exigen.
Y también el reconocimiento a mi antecesor, Javier Martín del
Burgo. Tomo el relevo para continuar con una carrera cuya meta es
la tolerancia cero con el dopaje.
Es esa independencia la primera coordenada de mi mandato. Pero
no puede dejar de ir acompañada de su contrapunto: la
responsabilidad.
Independencia y responsabilidad son el marco en el que pretendo
desarrollar esta nueva etapa.
Independencia para acometer las reformas normativas necesarias,
para adoptar las medidas técnicas, científicas, de asignación de
recursos y de apoyo a la investigación y la innovación que sean
pertinentes, a fin de garantizar que nuestros deportistas compitan
en un ámbito de juego limpio, y que así sea reconocido por la
sociedad y por los organismos internacionales.
Y para ello firmeza. Sin treguas ni concesiones. Firmeza contra
quienes hacen del deporte un negocio sucio y sin escrúpulos, bien
para sí mismos o para inducir o involucrar a otros.
Quien crea que traficar con sustancias dopantes es un lucrativo
negocio, está en un error, con consecuencias severas.
Si algún deportista piensa que doparse conduce al éxito, está en
un grave error, también con severas consecuencias.
Y también está en un gravísimo error quien piense que los éxitos
de los deportistas comprometidos con el juego limpio, hasta el
límite de sus fuerzas, puedan quedar empañados por la conducta de
quienes incumplen la ley.
Soy consciente del reto que asumo, y de la responsabilidad
que se me traslada. Y lo acepto pertrechada con las únicas armas
eficaces que conozco: trabajo, esfuerzo, rigor, humildad,
discreción y transparencia.
La puesta en marcha de la nueva Ley contra el dopaje, el aumento
de los recursos para incorporar nuevos sistemas de detección y
análisis de sustancias dopantes, y la asunción de nuevas
competencias por la Agencia, nos situarán en el ámbito
internacional junto a los países e instituciones pioneros en la
lucha contra el dopaje. Es decir, situarán a España en el lugar que
debe ocupar.
Del mismo modo que nuestros deportistas dan lo mejor de sí
mismos para conseguir que el deporte español sea referente en el
mundo, así deberemos trabajar nosotros, para que quienes no asumen
las exigencias del juego limpio sean expulsados cuanto antes del
terreno de juego.
El deporte es una de las señas de identidad de España, de lo que
somos y de lo que hacemos. Pero es también referente constante para
nuestros jóvenes y para la sociedad. No podemos dejar que quien
vulnera las reglas del juego empañe la sonrisa limpia y la
esperanza de tantos niños y jóvenes que ven en los deportistas a
los hombres y mujeres que querrían ser.
Ni podemos dejar que sus pretendidos y tramposos éxitos sean el
modelo de una sociedad que necesita, ahora más que nunca, trabajo,
esfuerzo, unión, confianza y determinación para salir cuanto antes
de esta durísima etapa que nos toca vivir.
Independencia y responsabilidad les decía al principio, pero
también humildad para pedir ayuda. La voy a necesitar. Ayuda y
apoyo de las instituciones, de cuantas personas trabajan con rigor
en la Agencia y en su magnífico Laboratorio, pero también de la
sociedad. Y ustedes, a quienes ahora me dirijo, la representan.
Esta lucha, -que lo es- no lo duden, no puede recaer sólo en los
responsables públicos, sino que necesita del esfuerzo común: de
quienes practican el deporte o de quienes ayudan a practicarlo, de
quienes educan en el deporte o de quienes informan sobre él.
También a su responsabilidad apelo. Para que juntos hagamos de
esta lacra un terreno yermo, vacío de interés y de intereses, y al
que no merezca la pena acudir en ningún caso, ni por motivo
alguno.
Muchas gracias.